jueves, 18 de diciembre de 2008

NAVIDAD, NAVIDAD, DULCE NAVIDAD

Dos mil nueve años celebrando el nacimiento de un chaval que, parece ser, ni siquiera vino al mundo en esta fecha. A estas alturas, decir que la Navidad es una fiesta comercial sería poner velas a Perogrullo, no creo que nadie niegue tal obviedad. Muchas celebraciones se han eternizado gracias a la falta de escrúpulos de los adalides del consumismo a ultranza, pero en el caso de la Navidad, este hecho ha alcanzado cuotas irrisorias. Así es, a mí al menos, me resulta divertido ver como, lo que se supone una fiesta religiosa, trasciende hasta el punto de poder llegar a ver a gente de toda condición religiosa (incluso ateos confesos) celebrar “la buena nueva”.

La Navidad se ha convertido, con el paso de los años, en algo tan banal, superficial y falto de espíritu, que recuerda a esas camisetas con la cara del Che Guevara, lucida por muchos y conocida por casi ninguno de las que las visten. La Navidad se compra en los mercados, en grandes superficies y en administraciones de lotería, como quien compra un perrito para satisfacer el capricho de unos días y lo abandona cuando deja de interesar. La Navidad es esa fecha en la que se supone que todos tenemos que ser más amables y menos ruines, más hogareños y menos descastados, mas felices y menos preocupados por los kilos de más. Pero en el fondo somos amables de escaparate, ruines latentes, familiares de un rato, descastados después de ese rato, gordos, borrachos, derrochadores e ignorantes de la verdadera felicidad.

San Nicolás llegó a Estados Unidos en inglés, Sant Niclaus, y por aquello de que allí aprendieron a escribir mucho después de empezar a hablar, se deformó hasta Santa Claus. Coca-cola lo vistió de rojo (si hubiera existido Orange se habría quedado como estaba) y se lo vendieron al resto del mundo para gran alegría de los niños, que los Reyes Magos llegan muy tarde y no les da tiempo a jugar con esos regalos tan extraordinariamente educativos que papá y mamá tienen a bien comprarles en Cortilandia, ese gran establecimiento que explota el supuesto espíritu navideño a cambio de hacer trabajar a sus empleados hasta unas horas que, cuando salen, ya ni turrón, ni cava, ni nada.

Todo es muy emotivo y conmovedor, tan tierno como el turrón que, meses después, se seguirá vendiendo en barracas de feria. Un panorama de lucecitas tintineantes y canciones sobre un niño que, si pudiera verlo, seguramente exclamaría “¡joder, la que he liado!”. Ahora muchos de quienes lean esto se rasgarán las vestiduras, me tacharán de blasfemo y me quemarán en la inquisidora hoguera de la ignorancia borreguil, pero yo compartiré gustoso el patíbulo, porque es lo suficientemente ancho para que quepan los verdugos conmigo. ¿Hipocresía? No estoy seguro de que sea término suficiente para tal desmesura de usura. A veces se queda pequeño el diccionario.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido Lucky,
Lo mejor de la Navidad es que ha inventado a unos sin papeles que vienen de oriente medio, acompañados de camellos, que entran en las casas por la noche....y les caen bien a todo el mundo. Fascinante. Cuidate mucho.

Manolo

Anónimo dijo...

Bueno, aunque no te puedo quitar razón en muchos de tus pensamientos, tengo una imagen algo más positiva de la Navidad. En mi recuerdo quedan aquellas vacaciones tan ansiadas en el colegio. Una madre haciendo dulces navideños y mis hermanos y yo participando en ello. Comidas con la familia al completo (sólo mis padres y mis hermanos, ya que el resto son y viven en Granada). Y por supuesto, la inocencia de creer en una ilusión, esos tres Reyes Magos que venían de Oriente y que una, hasta creía ver en sombras. Casi nunca me traían los juguetes de la carta que escribía (evidentemente mi familia era muy humilde y eso era imposible), pero agradecía una y mil veces cualquier cosa que llevase mi nombre. (Luego lo agradecí aun más, sabiendo el esfuerzo que hacían mis padres por ver nuestras caras de sorpresa y alegría desenvolviendo los regalos). Eran fechas en las que estabamos todos, hoy desgraciadamente por ley de vida...no es posible. ¿Qué más da si el niño se llama Jesús o Pepe?, la cuestión es que era un motivo para unirnos. Hoy, las cosas han cambiado mucho. Yo misma creé una familia, que ya...no existe como tal...Mi hija, pasa la mitad de las vacaciones navideñas conmigo, la otra con su padre. Por motivos laborales, nos es difícil reunirnos todos, siempre hay alguno que no puede asistir. Y...llevo unos 5 años sin ver a mi hija despertarse, salir corriendo y buscar con ilusión lo que sus Majestades le han dejado. Ni siquiera preparo las copas de anís para ellos, ni el recipiente con agua para sus camellos. Pero por lo menos, se hace el esfuerzo de intentar conectar con los que durante el año, te es más complicado. Aunque sólo sea por eso, creo que en algo merece la pena. Ciertamente, ni me empeño en regalos imposibles, ni en cenas copiosas ya que ni lo veo necesario, ni mi situación me lo permite, pero por un momento...me pongo en el lugar de mi hija...y vuelvo a recordar la Navidad en mi infancia, y ya que "la familia" como tal, no es ni por asomo lo que era, o lo que yo viví...al menos que su inocencia (porque aun cree ciegamente en el Ratón Pérez, y en sus Majestades de Oriente) la haga disfrutar de ese momento especial, que...no creo que de para mucho más. Y si la borrachera es compartida con la gente que más aprecias "bienvenida sea". Y que conste que la Navidad, hoy por hoy, no es plato de mi gusto. Muchos besos Lucky, no te quemaré en la hoguera porque no has faltado a la realidad, pero como lees, hay multitud de formas de entender estas fechas.

Antonia

Anónimo dijo...

Pues en mi casa, en las cenas de Navidad, lo que hacemos es cantarle Cumpleaños Feliz a Jesus Cristo!!Es muy divetido y nadie se siente culpable...por aquí ya se bajó Jesus de la cruz hace mucho tiempo, por que es de enfermos seguir cultuando la tortura y el sufrimiento... otra para la crónica sobre el sevillanismo.Viene un tío a enseñar el AMOR, sea en la época que sea, tenga la cara que tenga cara, y le matan!No sería más probechoso concentrarse en su mensaje????Por aquí lanzaron un libro con el título: JESUS LAVA MÁS BLANCO o "cómo la iglesia inventó el Marketing"...hehehe!un beso mi amigo, disfruta de las fiestas y de la Vida cómo puedas!!!Y ama mucho!!Amen!!!!

Aryane

Anónimo dijo...

VALENCIA, 11-12-2008 ¿NAVIDADES SI, O NAVIDADES NO? ¡SI A LA NAVIDAD DEL CORAZÓN! Porque hay Navidades y "Navidades", las que nos impregnan sin saber por qué, de una mágica esencia de "AMOR" que nos atrevemos a manifestar y sí durante esa exclusiva y única época del año, y no a la "Navidad" conusmista de la parafernalia, el bombo y el platillo y esa "oculta" -o no- hipocresía donde todos creemos que somos las mejores personas del planeta y regalamos sonrisas postizas a quién no le sonreríamos jamás aunque ello conllevara que nos tocara el gordo navideño...
¿Lo de qué la Navidad es un producto de consumo? Pues sí, pero eso es algo tan manifiestamente abierto, conocido y popular, qué hasta el tonto del pueblo donde suelo veranear lo sabe... O sea.., qué es vox populis en todo el planeta. Pero pienso que no puedo "cortar" o "medir" con la misma vara o rasero a los simpatizantes de la tan distendida fiesta sea como sea que la manifiesten o deseen manifestar. Primero porque me erijeria en Juez de unos y Abogado del diablo de los otros. Y eso es algo que no me permite mi flexible moral. Nadie puede juzgar a nadie. "No juzques (critiques) y no serás juzgado (criticado)..." Sabías palabras las del Maestro de Nazareth, ese qué dicen qué entregó su cuerpo a la flagelación y sufrimiento en pro de nuestros "futuros pecados" (¿próximo capitulo a debatir?) y su alma a Dios, porque como Él decía: "Dad al César lo qué es del César y a Dios lo qué es de Dios", así, sin más preámbulos...
Y dado que veo que la crítica mordaz para nada es constructiva, creo que voy a dejar que suenen este año más fuerte eso de "navidad, navidad, dulce navidadddddd" porque de alguna manera es mejor ver la vida con el calidoscopio del AMOR a verla en blanco y negro como aquel NODO que se nos obligaba a ver antes de la película de turno... Asi que.., ¡me he comprado una zambomba pastorilera, una corona de Rey Mago y a parte de felicitar a toda mi vencidad con esas luces parpadeantes qué iluminan el exterior de mi vivienda y que pone en el centro de la estrella fugaz, ¡FELICID NAVIDAD!, voy a desparramar por el suelo de mi casa confettis a gogó, matasuegras y demás zarandajas, con el consabido descorche del cava, porque en primer lugar me apetece y me sale del alma, y otra porque mi pregunta sería.., ¿donde diablos estaré las Navidades del Año que viene? ¿Eh?
Pues eso... ¡QUE VIVA LA NAVIDAD DE LA VIDA Y DEL AMOR! ¡FELICES FIESTAS A TODOS Y COMED MUCHO TURRÓN, MAZAPÁN Y DEMÁS COCHINADAS QUE ESTÁN MUY RICAS! ¡BESOS! Merche.

María de las Mercedes

Anónimo dijo...

Lukcy.....eo te absolvo....( o como se escriba) y a Torquemada que le den...
Seré negativa como siempre que se trata de éstas " famosas fiestas", consumistas, falsas,y cuando mas solos se sienten los que lo están...nada que ver con lo que el niño vino a anunciar( aun me queda una pizca de fé en la que creer que el hombre lo puede hacer mejor)pero tanto amor derramado durante estos dias........!qué desperdicio! con el que hace falta el resto del año!!!!!... pero cuando pase el dia 7..... ya es otra era....
Lamento ser negativa, sólo se libra ésta fiesta por los niños.....veo cómo inocentemente disfrutan con toda la parafernalia de las navidades...dejémoslos libres...ya llegarán éstas reflexiones en el futuro.
Amigo Bluesman, pásalas como te de la gana, pero come, bebe, fuma y.... (lo que no digo) por si acaso como decia Merche, no estamos aqui...... así que un besico y...bueno que cada cual las viva como Dios les dé a entender.

(Fdo. Rocio Contradictoria)

Juanilla dijo...

Hola otra vez! esta vez mi comentario va dedicado a Antonia, quien me ha emocionado de verdad con sus palabras, haciéndome recordar lo que casi tenía olvidado, mi infancia, bendita infancia, y compartiendo su historia con todo el mundo. Antonia si lees esto, que sepas que estoy en la oficina y casi me haces llorar!
Me gustaría añadir, que aunque Lucky tiene razón en las cosas que escribe, y habla siempre con propiedad, también al igual que tú Antonia, pienso que para algunas cosas, a pesar de todo y aunque sólo sea por una vez al año, BIENVENIDA SEA LA NAVIDAD, todavía quedamos quien la vivimos como podemos, pero sobretodo con entusiasmo, amor y sinceridad, besos