martes, 1 de mayo de 2012

ARTURITO Y SUS BATALLITAS

Arturito, la has vuelto a liar como a ti te gusta.
Así es, Pérez Reverte. Ya que has decidido caer en la trampa facilona de hacerte publicidad polemizando a base de grito malsonante, he decidido, a partir de este día, referirme a ti como Arturito; que no otra, cosa sino diminutivo, merecen quienes se diminutan a sí mismos con según que prácticas.

Mostremos credenciales, Arturito, pero no de más o menos afamada carrera, que ahí pierdo por goleada, charrán, sino de intencionalidades:
No me falta tiempo, ni me faltó nunca, ni creo que me llegue faltar, como ganas, de criticar a mi tierra de Sevilla y a las gentes que la pueblan, mas, doy fe, soy Sevillano y como tal esgrimo el sagrado derecho de la autocrítica. Ya ves, Arturito, que no todos nos miramos el ombligo. Es, de hecho, una de mis luchas desde hace tiempo, y es confesa mi condición de pirómano de guías turísticas andantes. Nunca me gustó el sevillano auto complaciente ni la Sevilla vanagloriada, y como tal estuve muy de acuerdo con aquellas otras palabras que ya vertiste, Arturito, sobre la Muy Leal, Invicta y Mariana.
Soy crítico, sí, y lo seguiré siendo, pues cierto es que, a pesar de lo mucho que aquí hay quien se mira el ombligo, son pocos los que vemos la mucha pelusa que hemos acumulado en él. No me gustan los escaparates viejos ni las viejas victorias, que eso está bien para los libros de historia o para novelas como las tuyas, Arturito. Me gustan los méritos nuevos y las nuevas conquistas y, entre ellas, las culturales son mis favoritas. Por eso tiendo a darle caña a mi tierra, pero nunca habrá quien halle malsonante insulto en mis palabras. Amo Sevilla y por eso saco a relucir las sus miserias, porque no hay mayor patriotismo que el de quien muestra las indigencias de su tierra y deja las bellezas para quien venga a disfrutarlas y sepa verlas.
 
Las anteriores son mis credenciales, pero, ¿cuáles son las tuyas, Arturito?
No eres de aquí, por lo que no se puede hablar de autocrítica. Naciste en ese otro punto clave de las historias que tanto te gusta relatar, Cartagena, desde donde tal vez, y digo tal vez, sufras algo del típico resquemor de quien siente que su tierra debería ser más importante que la que recibe la importancia. Te aseguro, Arturito, que eso no es culpa de quienes andamos hoy por Sevilla. El caso es que, desde ese resquemor, o no, analizas mi ciudad, la etiquetas y catalogas como a una especie de heredera de Sodoma, el Chicago bajofondero de los años veinte y el Harlem de las películas. Putas, yonkis, maderos y delincuentes, forman, según tú, la población de Sevilla. Olvidaste decir que también hay un buen número de lectores de Pérez Reverte… ¿o es que los metes en uno de esos grupos? ¿Somos tus lectores yonkis, putas, maderos o delincuentes? Tengo claro que, incluso dándose la improbabilidad de que leas estas líneas mías, no las vas a contestar, sobre todo por falta de verdadero verbo (tú mismo lo demuestras); y también sé que si tienes el improbable valor de contestarlas será mediante tu arma favorita, pues es bien sabido que es, el insulto, el único recurso de quien no tiene argumentos.

Ahora que caigo, permíteme un inciso: ¿sueles utilizar las condiciones del drogodependiente, la prostituta y el policía, como insulto?
¿Dónde estábamos? ¡Ah sí, en tus incapacidades! La gente (y también las personas, que no es lo mismo), no se dan cuenta de ello, pero quienes te recordamos yendo de guerrita en guerrita y pariendo paupérrimos comentarios, sabemos que tu fuerte está en tu escritorio, en tu casita, bien acomodado; que careces por completo de espontaneidad, capacidad de improvisación, adaptabilidad al momento… y por eso escribes novelas, y por eso eliges las épocas que eliges. Prefieres pisar por donde ya otros hace tiempo que anduvieron, y colocar a tus personajes en lugares descritos hace siglos por los grandes. Después, si resulta que en esos lugares no se vende tu novela tan bien como en otras, arremetes con tu verdadero rostro al descubierto: el rostro de quien tiene más hiel que verbo y menos maneras que rencores. Ya lo demostraste en Cádiz y ahora en Sevilla ¿Es el sur el problema, o es ese resquemor del que te hablaba antes? Si es lo segundo, no tienes por qué, Arturito, que es grande tu Cartagena, en los mares de la historia y en los de hoy también.

Por lo tanto, Arturito, si de verdad piensas que Sevilla, mi tierra tantas veces criticada por mí, es como dices, si de verdad así lo piensas, si no es más que un intento tuyo por polemizar en busca de la publicidad gratuita… Si eso es lo que opinas, y no es fruto del Asperger, arguméntalo. Explica cómo demonios has conocido Sevilla sin salir del hotel. Plántales cara y llámales embusteros, con el valor que no tienes, a todos los grandes escritores que sí saben y supieron encontrar la Sevilla real. Esta ciudad, su gente, tiene mucho que mejorar, aprender y cambiar; muchos de los principios que mueven a sus ciudadanos están anquilosados en tiempos de Rinconete y Cortadillo, y sí, es cierto que se mira demasiado en el espejo de la conformista vanagloria (arte, salero y olé). Todo eso es cierto, Arturito, y lo dice un sevillano, pero eso es muy diferente de la intención de tus palabras: falacia, rencor y disparate. Mejor sigue con tus novelas, que esas las escribes con tiempo y pausa necesarios para ni incurrir en despropósitos, y deja las redes sociales para quienes no desprenden hedor a fosa séptica cada vez que abren la boca sin haberlo planificado.


© Lucky Tovar

jueves, 29 de marzo de 2012

DE OBLIGACIONES Y DERECHOS


Todo el mundo tiene derecho a protestar. Podemos manifestarnos, escribir canción protesta, hacer cine comprometido, hacer huelga… Todos tenemos derecho a secundar una huelga, incluso quienes no hayan dado palo al agua en su vida. La huelga puede convocarla cualquier representante sindical, y para ello puede autoproclamarse agente social, obrero, trabajador, representante de las clases oprimidas… aunque lleve un Rolex en la muñeca y un Audi bajo el culo.
Los sindicatos tienen derecho a crear piquetes informativos que irán allá donde no se está secundando la huelga, para explicar a los trabajadores por qué creen ellos que no deberían trabajar.
Todo el mundo tiene derecho a trabajar, sea cual sea su oficio, la empresa que le contrató, sus ideas políticas… Piense lo que piense cada individuo, todos tienen derecho a trabajar y nadie puede impedírselo.
Ningún piquete informativo, representante sindical, grupo anti-sistema o simple gamberro, tiene derecho a impedirle a alguien que ejerza su derecho a trabajar. Llamadle insolidario, esquirol o lo que os de la gana, pero vosotros, los que os servís del derecho que democracia os da a hacer huelga, no podéis negarle a otros los derechos a trabajar que también les concede la democracia.
Trabajar es un derecho y una obligación, sobre todo en tiempos de crisis. Hacer huelga también es un derecho. Es una forma de protesta, como lo es manifestarse, escribir canción protesta, hacer cine comprometido… Otra forma de protestar es la que nos ofrecen las urnas y el sufragio universal. El pueblo habló en las urnas hace muy poco tiempo, y habló muy claramente.

martes, 20 de marzo de 2012

"NEFILIM. Hijos de ángeles"

Es mi primera novela.
Sguramente me podría haber quedado mejor, pero me hace sentir orgulloso.
Primero porque hará ensar a quienes todavía conserven la capacidad de hacerlo por sí mismos.
Segundo porque... ¿¡Que demonios!? A ningún padre les parecen feos sus hijos... ¿verdad?
No os perdáis el vídeo promocional, y no olvidéis que, tal como para en el cine, el libro es mejor.

sábado, 11 de febrero de 2012

LA PATALETA DEL PETULANTE

Me considero un tipo con sentido del humor, de los que se ríen de todo porque todo puede hacer reír. No creo que haya tema, por serio que nos parezca, con el que no se pueda, o no se deba, hacer comedia. De hecho, estoy seguro de que la información llegaría mucho mejor si se utilizara el humor para transmitirla. Hasta los reyes absolutistas tenía un bufón que, además de hacer reír al monarca, le informaba de cuanto ocurría en la corte, y lo hacía con los recursos de su docta profesión. Está bien parodiar al protagonista de una noticia exagerando sus caracteres, que es en lo que consiste la caricatura, pero de ahí a extenderlo a otros personajes… Humor para contar cosas, sí, pero sin perder un mínimo de rigor. Quizá sea el único límite que yo pondría al humor.
Los guiñoles de Canal Plus Francia se han colado tres pueblos, se han pasado de la raya, han atravesado ese umbral que separa a la comedia con buen gusto de la chabacanería corralera. Yo no sé si Contador es culpable o inocente, ni falta que me hace, pero una parodia sobre el supuesto doping del ciclista español está justificada, porque él es el protagonista. Lo que no tiene justificación es hacer extensible la chanza a profesionales como Casillas, Nadal, Gasol y otros grandes deportistas españoles que siempre han pasado, sin lugar a la duda, todo tipo de controles anti dopaje.

¿Por qué lo han hecho? La respuesta está en las líneas anteriores: son deportistas españoles. Somos el país que no conseguía nada en ningún deporte aún con buenos deportistas. Nuestra selección de fútbol es la que no pasaba de cuartos de final. De aquí es aquel Induráin que fue considerado como una de las pocas excepciones de nuestro ciclismo. Este es el país que solo brillaba en olimpiadas con deportes que eran de exhibición, como Coral Bistuer en Taekuondo. Pero eso es parte del pasado. En cuanto España empezó a dar importancia real al deporte, cuando alguien se puso a organizar o a contratar a buenos organizadores en vez de a cuñados y amiguetes, todo cambió como ya sabéis que ha cambiado.

Hoy, los expertos en fútbol dicen que España solo habría perdido el Mundial si hubieran soltado a los jugadores en medio del Sáhara sin un balón en doscientos kilómetros a la redonda. Hoy, los nuestros son los deportistas a batir, como antaño lo eran alemanes, ingleses, rusos… Hoy, cierto periodista inglés dice que la suerte de su país es que los españoles ni jugamos al criquet ni participamos en el Cinco Naciones de Rugbi… que yo creo nuestra selección de rugbi no brilla porque el seleccionador es francés.

Debe ser duro, para el país que inventó el chovinismo, ver que los españolitos les ganamos en todo, que no son capaces de quitarnos ni su Tour ni su Roland Garros, que en fútbol dan vergüenza y que cada vez que nos cruzamos en baloncesto les damos para el pelo. De un país que anima a su público para que sabotee los saques de nuestro Nadal con sus gritos e insultos en un deporte tan respetuoso como el tenis, solo podemos esperar que, una vez más, los franceses se muestren fieles cumplidores de todos sus tópicos: chovinistas, petulantes, soeces y con menos gracia que una caída de espaldas. Por suerte, nosotros sabemos que hoy se le llama “hacer un español” a ganar en todos los deportes, y también sabemos a qué se le llama “hacer un francés”.




© Lucky Tovar.

viernes, 9 de diciembre de 2011

EDU BIGHANDS & WHISKEY TRAIN o la elegancia de no dejar sordo a nadie.

Había ganas de verlos por aquí. Llevábamos mucho tiempo esperando, sobre todo quienes hemos visto a este gran bluesman en escenarios como BluesCazorla, sin más ayuda que su guitarra y su voz o con la compañía inestimable de Antonio Serrano. ¡Qué grande aquel momento! Que corto se nos hizo. La junta directiva de la Casa del Blues de Sevilla lo sabían, y sabían también que muchos esperábamos ver a Edu en plenitud de posibilidades, con esos grandes músicos que completan el cuarteto. Edu Bighands & Whiskey Train acordaron atravesar Despeñaperros para actuar en Café del Cine (Sevilla) y en Sala Habana (Huelva). La cosa se quedó solo en Sevilla, porque el responsable de Sala Habana tuvo a bien suspender, de forma unilateral y con solo dos días de antelación, el concierto en su sala. Es de agradecer que, a pesar de haber hecho el viaje para solo un concierto, Edu y los suyos sí hayan demostrado la coherencia, honradez y profesionalidad como para no romper su palabra.
Una vez hechas las presentaciones y explicaciones al respetable, Edu subió a las tablas como suele hacerlo, sin prisas ni aspavientos, y así empezó a sonar. Sinceramente, he oído pocas bandas que suenen tan a banda, tan compacta y uniforme como si el mismo músico tocara todos los instrumentos a la vez. Al estilo, tan negro como personal, de la voz y las cuerdas de Edu, ya estábamos acostumbrados muchos de los que estábamos allí. Otros, quienes lo veían por primera vez, se sorprendían a sí mismos boquiabiertos de admiración. Canciones de Muddy Waters, Howlin Wolf, Albert King y otros clasicos llenaron el repertorio de la noche. Albert Collin, Otis Rush y a veces Jimmy Rogers, incluso algún que otro chistazo de T-Bone Walker y B.B. King, parecían estar insuflando su influencia sobre las manos de Edu, que lo pasaba todo por el tamiz de su propio sello. Todo un gustazo.



A todo el mundo le maravilló la forma de tocar de Edu, a todos nos encantó su cante, no hubo nadie que no se diera cuenta de los musicazos que forma su banda... Pero el comentario más repetido de la noche fue el volumen. En una ciudad donde los amplificadores parecen tener solo una posición (.10), para el público fue toda una sorpresa salir de allí sin dolor de oídos y habiendo disfrutado de un gran concierto. Todo el mundo lo comentó, sobre todo los veteranos músicos que se dieron cita en Café del Cine, y que también fueron invitados por Edu. Mingo Balaguer, Lolo Ortega y Paco Martínez fueron subiendo y, como era de esperar, siendo respetuosos con las maneras marcadas por Edu.
Todos demostraron saber hacerlo igual de bien, incluso mejor, a la mitad de volumen al que suelen tocar, bien por gusto, bien exigencias grupales o del público. De Mingo, Paco y Lolo ya lo sabíamos. Sin más ánimo del de arrojar algo de cordura, diré que me habría encantado ver a algunos otros afamados músicos sevillanos.
Decía un viejo anuncio de televisión que la potencia sin control no sirve de nada. Si se fabrican coches capaces de alcanzar los doscientos por hora, no es para que los pongamos a doscientos por hora. Edu y los suyos saben que eso también ocurre con los amplificadores. No creo que sea síntoma de purismo -y si lo es me da igual- decir que el exceso de volumen es mejor dejarlo para otros géneros, y que demuestra más quien lo demuestra bajito.

Bien está que el idioma oficial de muchos de nuestros paisanos sea el grito, pero a la hora de subir a un escenario para tocar blues... Ojalá todos los músicos sevillanos hubieran asistido a este concierto con su cuaderno de notas en la mano. Como sé que algunos de ellos -puede que dos- leerán estas líneas, me gustaría, parafraseando al refranero, recordarles que no suena mejor quien suena más fuerte, sino quien menos volumen necesita.

Gracias, Edu Bighands & Whiskey Train, por unir a vuestro buen hacer, coherencia, elegancia, buen gusto y generosidad.

Algunas fotografías más en nuestro facebook: facebook.com/terminal.blues

martes, 6 de diciembre de 2011

ATEOS CONTRA EL CAPITAL, UNÍOS ¡¡¡VIVA LA INCOHERENCIA!!!



Y es que yo siempre me he preguntado qué celebra un ateo en Navidad. Cosas raras que suelo preguntarme a veces.

¡Qué va a celebrar! ¡¡Pues la Navidad!!

No hay nada mejor que unas fechas como esta para perder sin pudor la coherencia, para poner los actos a miles de kilómetros de las palabras, y estas a años luz del pensamiento.

Mirad aténtamente la fotgrafía y no os perdáis detalle. Mirad primero el frontal de la fachada (con perdón por lo de facha-da) y observad que se trata de una sede política. No es de un partido cualquiera (aunque casi), se trata de la sede de Izquierda Unida, ese partido súper laico, súper ateo, comunista y en contra del capitalismo, la globalización y esas cosas.

Ahora que tenemos claro dónde estamos (es de suponer), mirad el cartel del escaparate. De trata de un anuncio claro: "HAY LOTERÍA DE NAVIDAD".

¿Navidad? ¿Lotería? Vaya, me parecen dos claros símbolos, uno religioso y otro capitalista, que no tendrían mayor importancia si no fuera porque se anuncian en el escaparate de esa sede súper laica, súper atea, comunista y anti capitalista.

Habrá quien me diga... "hombre Lucky, que la sede tiene sus gastos y se subsanan con cosas como ésta".

¡Ah, o sea, que utilizáis el sistema! ¡Ese sistema podrido, capitalista e in justo, lo usáis para mantener la sede! Pues mira, me parece muy bien. Bienvenidos al sistema.

Después de mucho pensar (2 minutos, pero muy fuerte), llego a la triste conclusión de que en toda la foto solo encuentro coherencia en el hecho de que una sede de Izquierda Unida tenga escaparate.

martes, 27 de septiembre de 2011

EL FIN DEL MUNDO ESTÁ PRÓXIMO

No se me ocurre otro motivo para justificar lás cosas que están pasando. Y no me refiero a la muerte masiva de aves y pájaros, epidemias de enfermedades que se creían desaparecidas, helicópteros que se caen solos, cambios climáticos, que Belén Esteban siga en televisión...
¡Qué va! Hay señales mucho más claras para pensar que se aproxima el fin de los tiempos.
Por ejmplo, el Papa ha declarado que "está más cerca de Dios un agnóstico que un creyente rutinario".
Para quienes no sepan interpretar este titular, bien porque no estén versados en lo referente al agnosticismo, bien porque no estén versados, me atreveré a ofrecer algunas definiciones que, si bien no cuentan con la garantía de la RAE, tampoco cuentan con la escasa credibilidad de Wikipedia.

Papa: jefe de la Iglesia Católica Apostólica Romana y, por lo tanto, principal mandatario del crsitianismo católico. Si eres buen católico debes estar de acuerdo con él, hacer lo que él dice y no mostrarte disconforme con ninguno de sus dictámines. Cualquier disconformidad con él, te convierte, según la doctrina católica, en un hereje. Igualmente, según el dogma que dicta que "lo que ates en la Tierra, así quedará atado en el Cielo", también Dios debe aceptar cuanto dicte el Papa.
Dios: Creador de todo lo visible e invisible según todas las religiones, cada cual con su propio nombre. Jeohova, Mahoma, Odin, Big Bang...
Agnóstico: Tipo raro al que no le gusta afirmar a pies juntillas la existencia o inexistencia de Dios (se llame como se llame). Unos dicen que esta postura es impía, otros la llaman inconformista, otros dicen que el agnosticismo es una pérdida de tiempo y ellos dicen... "no estoy seguro, pero ya te lo diré cuando lo averigüe.
Creyente rutinario: Dícese de quien cree en Dios pero nunca tuvo el valor de preguntarse por qué cree en Dios, y cuando lo hizo no supo contestarse, y llamó a esto "fe".
Fe: Capacidad de creer en lo que no se ve, como Dios... o la política social del gobierno.

Teniendo todo esto en cuenta, ahora resulta que yo estoy más cerca de Dios que la mayoría de católicos que conozco. Yo, por mucho que busco, no lo veo tan cerca como dice el Papa. Claro que, si lo viera tan cerca, seguramente me llevaría un buen susto; lo que suele llamarse "un susto del copón" (del copón divino, claro). Una vez recuperado, seguro que olvidaría tantas preguntas como se me ocurren a diario, y terminaría limitándome a preguntarle...
"¡Ya te vale, colega, ¿dónde te habías metido?!".

Ahora que lo pienso... los agnósticos no suelen tner ningún tipo de problema a la hora de utilizar condones, practicar sexo sin necesidad de matrimonio y cosas así. Bueno, en eso están tan cerca de Dios como los creyentes rutinarios.

Sinceramente, no me asusta que llegue el fin de nuestra civilización. Solo me apena pensar que el culebrón "Arrayán" vaya a durar más.

viernes, 26 de agosto de 2011

UN FIN DE SEMANA SIN...

Acabo de ver las noticias de la tele y, como no creo que dos vasos de vino hayan sido suficientes para nublar mi entendimiento, supongo que he visto lo que creo haber visto:
Hasta cinco personas, una tras otra (uno tras otros, he de matizar), han pronunciado la misma frase y con el mismo gesto tedioso (para los de la LOGSE, cara de aburrimiento). La frase en cuestión dice... "es que un fin de semana sin fútbol, ufff".

Sé que el entorno es primordial en la formación de la personalidad, pero también sé que es cosa de cada cual coger ese entorno y utilizarlo lo mejor que sepa para crearse esa personalidad y que sea única, intransferible y no heredada. Por eso, a la hora de buscar a quién dar gracias por ser como soy, solo se me ocurre darme gracias a mí mismo:

Me doy gracias porque si no tengo fútbol tengo libros. Porque si no tengo fútbol ni libros tengo cine. Porque si me fallan el fútbol, los libros y el cine tengo un buen café con charla en buena e interesante compañía. O un buen paseo

Me doy las gracias a mí mismo porque, si bien la independencia económica es para mí una leyenda urbana, sí tengo independencia emcional, anímica y cultural. Porque no dependo de lo que me digan que mola o deja de molar. Porque conozco la diferencia entre afición y dependencia, entre hacer algo por gusto y ser esclavo de lo que hacemos.

Me doy las gracias a mí mismo porque soy infinitamente más feliz escrutando el trabajo de alguien que se rebanó el seso durante años para inventar una historia orioginal, que viendo a 24 chavalotes en pantalón corto (¿quién dijo que el fútbol es cosa de hombres?). Y también me agradezco haber sido cada de elegir, teniendo siempre claro que solo debemos heredar los apellidos.

Me doy gracias a mí mismo aún a riesgo de parecer inmodesto, arrogante y narcisista. Al fin y al cabo, ¿quién mejor que uno mismo para agradecerse cosas?
¡Ah! Y si me fallan los libros, la charla, el cine y el paseo... con suerte habrá un buen partido de fútbol en la tele.

Me doy gracias, al fin, por no depender del gusto por una sola cosa. Por no ser esclavo.

¡Ala, ya está! Ahora, un cigarrito y... ¡un momento! ¿Dónde está el tabaco? ¡Mierda, se me terminó el paquete y los estancos no abren hasta el lunes!
¡¡Un fin de semana sin tabaco, ufff!!

jueves, 11 de agosto de 2011

CONSUELO DE TONTOS

Me da igual lo que digan y que me tomen por un cateto. Es verdad que no sé nada de arquitectura pero -¡qué demonios!- igual le pasa a la mayoría de seres humanos. Tampoco sé gran cosa de arqueología, arte clásico, historia... Solo soy un españolito medio.

Siguiendo estas premisas, nos atrevemos a decir:
¿La Torre Eiffel? El andamio más grande del mundo.
¿El Big Ben? Un reloj enorme en una torre muy fea y cuadrada.
¿La Estatua de la Libertad? Puesta donde está puesta, todo un monumento a la hipocresía.
¿Egpto? ¡¡¡Uffff, que calor!!! Las pirámides son montones de piedra que se ven en dos minutos. ¿Y después qué? ¿A ver cocodrilos?
¿Grecia? ¡Si claro, con la que está callendo!
¿Canadá? Mitad aburrimiento francés, mitad egolatría británica.
¿Australia? Allí, para ver al vecino, tienen que ir en avioneta.
¿Iberoamérica? O te portas bien, haces caso a los del hotel y te quedas encerradito, con lo cual no ves nada; o vas por tu cuenta y, con un poco de suerte, no le pedirán mucho rescate a tu familia.
¿Europa del Este? Está vacía. Están todos aquí.
¿Oriente? ¿Asia? Lo puedes ver por Google Maps sin sufrir indigestiones.

¿Veis como no es tan malo eso de no poderse permitir vacaciones fuera de España?
¡¡Puta envidia!!


(c) Lucky Tovar

jueves, 16 de junio de 2011

DE LOS INDIGNADOS Y DE LOS DIGNOS

Según los analistas políticos, los periodistas y demás gente de esa que sabe, solo caben dos opciones en cuanto a los autores de los disturbios del Parlamento Catalán: que fueran los del 15-M o que no fueran. Si fueron ellos, mal paso para demostrar su aclamado carácter pacífico; si no fueron ellos, será verdad que siempre hay desalmados que se infiltran. Lo que nadie quiere preguntarse, al menos en los medios, por aquello de que no vende, es si de verdad importa.

A mi humilde parecer, de lo que sí podemos estar seguros es de los hechos. Un grupo de personas, bastante numeroso, por cierto, se autoproclamaron abanderados de la presunta indignación popular para liarla parda. Y aquí viene la primera gran pregunta; una de las que sí debemos hacernos: ¿quién les ha elegido? Violentos o no, nadie ha legitimado a estos agresores para que ellos vayan diciendo hablar en nombre de no sé qué democracia real. Carecen de portavoces o representantes de cualquier tipo.

La cosa ya no se quedó en sentadas no violentas, ni en acampadas, ni siquiera en insultos. Arrojaron pintura y bolsas de basura, entre otras lindezas, a quienes intentaban acceder al Parlamento Catalán para ejercer su derecho a ser votados. Hablamos de agresión física, pura y dura, vulnerando los derechos y la integridad física de unas personas elegidas en las urnas. Y esto nos lleva a la segunda gran pregunta: ¿de verdad se creen demócratas reales?

Claro que, también cabe la posibilidad de que, como defienden los del 15-M, se tratara de infiltrados ajenos al movimiento. A mí, de entrada, lo de “movimiento”, ya me pone nervioso, pero vamos a lo que vamos. La posibilidad de que unos cuantos puedan adulterar lo que empezó como una propuesta pacífica, convirtiéndola en batalla campal, demuestra lo utópico de ciertas ideas que pueden estar muy bien para echar el rato en una plaza, pero resulta, cuando menos, muy poco realista.

Estas cosas siempre van a pasar. Viene pasando desde épocas tiempos bíblicos, sigue pasando y pasará siempre. Por muy pacifista que sea el nacimiento de una idea, siempre habrá quien prefiera defenderla a punto de espada, o de pintura y bolsa de basura. Todo Jesús tiene su Barrabás. ¿Por qué? Es triste tener que afirmarlo y más aún asumirlo, pero está en la naturaleza del ser humano. Así, aún arreglando todos los problemas del mundo, siempre surgirán problemas nuevos, y algún desalmado que prefiera la violencia al diálogo.

Toda idea, hasta la más extravagante, es siempre defendible por medio de la palabra, incluso antes de discernir la parte de razón que pueda tener. Pero, cuando quienes hablan son la violencia y la agresión, la mejor de las ideas pierde toda razón posible. La intimidación física es un delito tipificado en el código penal. El insulto es el recurso de quienes no tienen argumentos. El “todo vale” para imponer unas ideas sobre otras, es la excusa de los fanáticos.


Hagamos, por un momento, de indignados del 15-M. Imaginemos un mundo donde los bancos son puestos a raya, ningún político se corrompe, las empresas no despiden a nadie… ¡Vamos, un mundo maravilloso! ¿De verdad hay quien crea que no habría desfavorecidos? ¿No tendrían, según los del 15-M, el mismo derecho que ellos a mostrar su indignación? ¿No se repetiría la historia una y otra vez? De hecho, ha pasado miles de veces: la Revolución Francesa no fue más que la habilidad de la burguesía para servirse del proletariado, derrocar a la nobleza y ocupar ellos su lugar.

Todo esto nos lleva a concluir que el sistema establecido, si bien no es el mejor, es el menos malo conocido. Que sepamos, es el más próximo al punto perfecto de equilibrio entre un mundo maravilloso y la condición humana. Una vez más nos damos cuenta de que el pueblo, si bien es soberano, está muy lejos de ser docto, y quienes se creen doctos, más que los elegidos democráticamente, carecen de la más esencial coherencia.

¿Democracia real? De acuerdo. Sean ustedes demócratas y respeten lo que la mayoría ha querido. Una mayoría que, en muchos casos, como el de la localidad donde vivo, Tomares (Sevilla), ha batido records de participación. Aquí, la toma de posesión de cargos en el Ayuntamiento, fue bastante más tranquila. Hubo indignados, sí, pero también ahí habló la mayoría: una sala de plenos abarrotada y unas cien personas más esperando en el patio, frente a los veinte indignados (poco más o menos), que se manifestaron, en la Plaza del Ayuntamiento, contra el deso mayoritario.

Con el título de este artículo, no he pretendido, ni mucho menos, llamar indignos a los indignados. No creo en la falta de dignidad a estos niveles. Solo trato de reflejar que, frente a una minoría, que solo parece indignarse cuando los resultados electorales se decantan en su contra, hay personas que, muy dignamente, han preferido seguir creyendo, más que nunca, en que nuestra voz más legítima, la más fuerte y determinante, la que de verdad puede cambiar las cosas, no está en una tienda de campaña, sino en las urnas.


© Lucky Tovar

miércoles, 27 de abril de 2011

LÁGRIMAS EN LA LLUVIA

Una de las máximas expresiones artísticas sevillanas se ha visto, este año, truncada por la lluvia. Todo el trabajo de los cofrades se ha quedado en los templos. Muy pocas procesiones han podido lucir sus galas, mostrar su esplendor y llenar las calles con la ostentación de sus titulares. Fuera, los fieles lloraban. ¡Cuanta vanidad!

En los campos, los agricultores miraban agradecidos a un cielo que premiaba el verdadero trabajo, ese del que sí dependemos todos. Cuando los cultivos empezaban a acusar un calor a destiempo, poniendo en peligro la productividad, llovió el tiempo que tenía que llover. En la “muy leal, invicta y mariana”, los fieles lloraban. ¡Cuanta irresponsabilidad!

Los camareros trabajaban a destajo, poniendo en marcha lo que debe ponerse en marcha: nuestra economía. La de pequeños y medianos empresarios que han visto sus locales llenos. Quienes, devotamente, hacer su particular estación de penitencia de bar en bar, han vuelto a hacerlo, pero antes y durante más tiempo, ayudando a los emprendedores y sus empleados. Entre beatos tragos, los fieles lloraban. ¡Cuanta farsa!

Resulta curioso echar la vista a un tiempo en que los santos se sacaban a la calle para pedir la siempre necesaria lluvia. Ahora, cuando no hay que pedir esa agua, la gente llora. Por no hablar de las connotaciones religiosas que, presuntamente, tiene la Semana Santa. Es de suponer que el devoto cofrade es creyente, y que todo creyente está convencido de la omnipotencia del creador. Si es así, deberían tener claro que si llueve, será porque Dios quiere.

No me malinterpretéis. Si las procesiones pueden salir a la calle, pues mejor. Pero si el temporal no lo permite, porque cae el agua que sí necesitamos, llorar resulta extravagante e infantil. Por suerte, como dijo el replicante aquel, son lágrimas en la lluvia. Con esa facilidad se perderán, y pasadas las celebraciones, al cuarto día de haber sido crucificada, resucitará la oferta cultural para todos, y no para unos cuantos…. Al menos hasta feria.

Por cierto, durante el día del libro, en Barcelona, no llovió. Se ve que a Dios le van más otro tipo de manifestaciones culturales.


© Lucky Tovar

jueves, 17 de febrero de 2011

SINDE-CENCIA. la nueva ley de patada en la puerta

Alex dice: “Internet no es el futuro, sino el presente. Internet es la salvación del cine español”.
Dicho así, después de unos días, suena aún mejor. El cineasta más preclaro de nuestro país, y muchos otros que le siguen, se han dado cuenta. Los ciudadanos se han dado cuenta. La prensa se ha dado cuenta. La única que parece no enterarse, es la Sinde. O eso, o sí que se entera y le da igual, lo cual es mucho más grabe. Por eso me he permitido escribirle esta carta abierta, no para intentar que se entere, sino para dejarle claro que el resto del mundo sí que se está enterando.

¿De verdad cree usted, señora Ministra, que les está haciendo un favor a los autores españoles? ¿Cree que con su ley asegura más ingresos al cine de nuestro país? Eso no es verdad ni en el peor de sus antiguos guiones. El cine de un país con la política de subvenciones de España, la más espléndida del mundo, no necesita sus dudosos favores. Lo que necesita nuestro cine es ser visto, tener espectadores, que la gente se acostumbre a ver cine español. Cuando el personal deje de contar con el intercambio cultural en Internet… ¿cree que irá a las salas de proyección a ver cine hecho aquí? La gente seguirá yendo a ver cine americano. Lo único que su ley va a conseguir es que nuestro cine, además de no ganar en taquilla, pierda en espectadores.

No creo que sea usted, señora Ministra, tan ingenua como para creer en sus propias palabras, faltas de criterio y credibilidad. Así que, si lo suyo no es ingenuidad, solo quedan dos opciones:
Puede que no alcance usted un nivel mínimo de aptitud, pero concediéndole el beneficio de la duda, desestimaré esa opción, por aquello de que ha llegado usted a Ministra. La otra posibilidad, por la que me inclino más, es que es usted una de esas cazadoras de notoriedad que tanto abundan en su selecto grupo de neo-burgueses. Seguramente, ya en su etapa de guionista anhelaba usted la reputación del productor, la celebridad del director o la fama del actor principal. Ahora, en el Ministerio de Cultura, ambiciona las portadas de prensa de su jefe.

Bien… hablemos de notoriedad:
Se va a dar usted a conocer, señora Ministra, por promover una de las leyes más retrógradas, restrictivas, anacrónicas e inútiles que pueda dictar un Gobierno que se dice progresista. Está usted defendiendo una serie de medidas que harán que los gerifaltes de la cultura se sigan llenando los bolsillos por trabajar una vez cada tres o cuatro años… como mucho; todo ello desde un Gobierno que se dice de izquierdas. Con suerte, será usted recordada igual que lo fue, por un corto lapso de tiempo, un tal Corcuera. Con la diferencia de que Internet no tiene puertas que tirar de una patada. ¿De verdad cree usted, señora Ministra, que va a parar el intercambio de cultura en la red?

Regrese usted al siglo XXI, a ver si así se da cuenta de que nada es lo que era, de que todo está cambiando, de que los conceptos ahora son otros. En este nuevo mundo, quien quiera ganar pasta va a tener que currar: dar conciertos, ofrecer productos que arrastren a la gente al cine, al teatro, a las galerías… Currar, señora Ministra. En definitiva, lo que hace cualquier mortal que quiera ganarse la vida honradamente. Dígales usted a sus amigos de las grandes compañías multinacionales, que ser pobre no consiste en tener solo un coche y una casa, y de paso, dígaselo usted a sí misma.

Lo que está pasando con usted, señora Ministra, es que ya ha olvidado su época contestataria y rebelde que seguro que tuvo un día. Lo ha cambiado todo por un trocito de popularidad que será más efímera de lo que piensa, pues… ¿sabe usted?, haga lo que haga, señora Ministra, en este momento, más del 70% de españoles sigue sin saber quién demonios es usted, pero ese mismo 70%, conoce al menos cinco webs de intercambio de cultura.

PD: Esta carta la publicaré en un blog de Internet, gratuito y de acceso libre. Como autor, estoy seguro de que esa es la mejor manera de llegar a los demás.

© Lucky Tovar

martes, 1 de febrero de 2011

EL JUEGO DE LOS SINÓNIMOS

EL JUEGO DE LOS SINÓNIMOS

¿Alguna vez habéis jugado a encadenar sinónimos? Si utilizas el programa Word de Microsoft, puedes llegar a conclusiones, cuando menos, curiosas. Y algunas veces, bastante esclarecedoras. Por ejemplo, si escribes “náusea”, y buscas sinónimos, encontrarás “repulsión”. Un sinónimo de “repulsión” es “abominación”, y de ésta, “maldición” y “anatema”.

Lo creáis o no, “anatema” es sinónimo de “inventiva”, “talento”, “idoneidad”, “habilidad”. De “habilidad” es sinónimo “arte”, de “arte” lo es “industria”, “producción”. Un sinónimo de “producción” es “fundación”, de ésta “patronato”, y de ésta “auspicio”. “Auspicio” es sinónimo de “profecía” y de “presagio”. “Presagio” es igual que “anuncio”, “proclama”, “edicto”.

Y casi llegamos al final. “Edicto” es sinónimo de “reglamento” o “normativa”. De “normativa”, “norma”, y de “norma”, “normal”. Y empezamos con “náusea”, con lo que se demuestra que lo normal da asco. Por otra parte, “normal” también es sinónimo de “uniforme”, y “uniforme” es sinónimo de “igual” ¿Es así como te gustaría ser? ¿Igual que el resto? Es una opción, pero a mí me resulta, otra vez, nauseabunda. ¿Esto te parece normal?

Probemos con otra palabra. Hoy se lleva mucho eso del individualismo. Un televisor para cada uno, programaciones a la carta, educación específica… Todo muy individual. Pero la palabra “individual”, es sinónima de “distintivo”. “Distintivo” es sinónimo de “típico”, y aquí empieza la diversión. “Típico” es sinónimo de “característico”, y “característico” lo es de “privativo”.

De “privativo” llegamos a “exclusivo”, de ahí a “representativo”, y de ésta a “específico”. “Específico” es sinónimo de “delimitado”, “limitado”, “restrictivo”. De “restrictivo”, “restringido”, “coartado”, “tasado”. “Tasado” es sinónimo de “aquilatado”, y ésta, de “alambicado”, o sea, metido en un alambique, que es sinónimo de “recipiente”. Está claro que tanto individualismo terminará con todos nosotros metidos en botes. Todos controlados, inspeccionados, vigilados.

El mal uso reiterado de nuestro idioma, hace que despreciemos algunas palabras, utilizándolas en tono despectivo a pesar de que encierran conceptos muy positivos. Así, por ejemplo, “raro” es sinónimo de “fantástico”, “genial”, “original”, “interesante”, “especial”. Pero, cuidado. “Especial” también es sinónimo de “privativo”, y ya hemos visto antes que lo “privativo” también es “restrictivo”.

Está claro que todo esto es un juego condicionado, que por cierto, es sinónimo de “reducido”. Un juego, sí, pero a estas alturas, no me cabe ninguna duda de que lo normal puede ser tan aburrido que termine en la náusea, que el individualismo nos lleva a ser más fácilmente controlados; y que lo raro es, cuando menos, diferente, que por cierto, es sinónimo de “incomparable”, “inmenso” y “colosal”.

Si queréis, otro día lo intentamos con los antónimos.

© Lucky Tovar

viernes, 17 de diciembre de 2010

ADIOS, MAESTRO EDWARS

Blake Edwar:
Desayuno con diamantes, La Pantera Rosa, 10 La mujer perfecta, El Guateque, Una cana al aire…

Nos ha dejado un genio del cine. Escritor, guionista, productor, director… Pero sobre todo, maestro de maestros, que influyó de tal manera, que seguimos viendo su mano en muchos cineastas actuales.

Se nos ha ido uno de los grandes. Capaz de hacer reír con tal sencillez, que ha nadie se le ocurría antes que a él, pero capaz también de hacernos sentir y pensar al mismo tiempo. Capaz de crear un gag con un zapato que se cae al agua, rematarlo y volverlo a rematar… “pero sabiendo ver donde empieza la exageración”, como él mismo decía.

Se ha muerto un creador, que supo contar historias tórridas de manera que fuesen para todos los públicos, y elevar lo más inocente al nivel de la irreverencia. Capaz de homenajear al cine mudo, al mismo tiempo que le daba el protagonismo a unas notas musicales.

En una ocasión, cuando un periodista le preguntó “qué es un gag”, se quedó unos segundos en silencio, y después, mirando seriamente al periodista, le contestó… “¿Usted es tonto?”. A las risas del periodista, Edwar le aclaró… “¿Ves? Esto ha sido un gag”.

Blake Edwar nos regaló momentos inolvidables. Unos llenos de humor, otros impregnados de esa sensualidad sugerente que no todos se atrevían a incluir en sus películas. Hizo muchas cosas, todas las hizo bien, y ayer se nos fue. Ya sé que va a sonar a tópico pero, quienes amamos el cine nos quedamos un poco huérfanos.

Nos quedan sus películas, su recuerdo, y la seguridad de que, si no existe un más allá, alguien tendría que inventarlo para él. Eso sí: ojalá le permitan, al maestro, diseñar este más allá. Seguro que así es mucho más divertido.

© Lucky Tovar

lunes, 8 de noviembre de 2010

FULATINO por mi padre, DE TAL por mi madre

El Congreso está estudiando la posibilidad de cambiar la política de registro, y acabar con la obligatoriedad de utilizar primero el apellido del padre y después el de la madre. Esto traerá consigo muchas más consecuencias, positivas o negativas, de las que se me puedan llegar a ocurrir. Como no es cuestión de ponerme a indagar más de la cuenta, y además no me apetece, me ceñiré a lo que alcanza mi limitado conocimiento.

Es muy posible que la mayoría no nos paremos a pensarlo pero, eso de los apellidos, y el orden hasta ahora establecido, no responde a ningún capricho, sino que obedece a la necesidad de tener fácil acceso a la información más básica de todo ciudadano. ¿Por qué poner primero el apellido del padre? Está claro que esta ordenación se creó en una etapa de nuestra historia en la que era evidente la supremacía del hombre sobre la mujer.

¿Machismo? Bueno… habría que plantearse si se puede llamar machista a una postura tomada cuando aún no existía ese concepto. El hecho de tachar de sexistas a personajes de una época tan lejana, no deja de ser un acto de anacronismo retroactivo. Está claro que hay errores que, conscientes o no, hay que subsanar de la mejor manera posible. También está claro que el cambio de normativa en cuanto al registro de recién nacidos, podría conllevar una importante pérdida de esa facilidad de acceso a la información de la que hablé antes.

A lo mejor tenemos que plantearlo de otra forma. A lo mejor es que no nos damos cuenta de que estamos llegando a ser, valga la expresión, más papistas que el Papa. A lo mejor no nos estamos dando cuenta de que, lo que deberíamos medir no es la intención con que se tomaron ciertas decisiones, sino la intención con que miramos, hoy día, esas decisiones. Incluso admitiendo el machismo de quienes decidieron anteponer el apellido del padre al de la madre, me parece mucho más positivo tener en cuenta que dicha decisión, ya no supone, hoy día, ningún agravio sexista.

El cambio propuesto al Congreso consiste en la posibilidad de utilizar el apellido del padre o de la madre, según decisión de ambos. Si no se ponen de acuerdo, se utilizará el orden alfabético. Lo siento por los Zamorano, Zaudín, Zalamea… apellidos que se perderá, en pocas décadas. Perdida de información, desaparición de apellidos… son solo dos de los muchos puntos de vista desde los que se puede mirar la propuesta que se discute en el Congreso, pero hay otro, aún más a tener en cuenta: ¿qué tal si discutimos esos asuntos cuando no haya otros mucho más importantes para nuestro futuro?

© Lucky Tovar

jueves, 26 de agosto de 2010

ACCIÓN DE GUERRA

En Afganistán, un infiltrado en las fuerzas militares españolas, haciéndose pasar por conductor, mató a tiros a dos miembros de la Guardia Civil y a un traductor civil. Tres víctimas más del conflicto afgano-talibán. Tres vidas sesgadas en lo que el gobierno español ha llamado “atentado terrorista”.

Ahí estaba Rubalcaba, en vez de Carmen Chacón. El Ministro de Interior, en vez de la Ministra de Defensa. El que manda en las fuerzas de seguridad, en vez de la que manda en el ejercito. Ahí estaba, contándonos que “el terrorista sabía muy bien lo que hacía y actuó de forma premeditada”. El mismísimo Perogrullo, en persona, estaría muy orgulloso de las palabras de Don Alfredo Pérez (Rubalcaba).

Y es que nuestro gobierno sigue negando que lo de Afganistán sea una guerra. Lo pueden decir USA, Reino Unido y hasta los hobbits de La Comarca. Los ZPistas no se dan por enterados, o por vencidos, y siguen queriendo disfrazar lo indisfrazable. Claro, eso pasa cuando ganas unas elecciones apoyándote en un atentado terrorista, el de Atocha, que ese sí que lo fue. Pero lo de Afganistán está tan claro, que resulta cómico mentir de esa manera.

Fuerzas militares de varios países, entre ellos España, participan en un conflicto fuera de sus fronteras. No hablamos solo de cascos azules, sino de infantes de marina, guardias civiles, legionarios… Vamos, lo que viene siendo una guerra. Lo que pasa es que los ZPistas han sacado tanto rédito político de otras guerras, que ahora les da vergüenza admitir que participamos en una.

Pero la vergüenza era verde, y se la comió una vaca. Ya no vale negarlo, ya no sirve ningún tipo de pudor. Ya es hora de que se vistan con la presencia política de la que presumen, hagan gala del valor del que carecen, y llamen a las cosas por su nombre. España participa en un conflicto bélico, fruto del cual, un soldado enemigo ha matado a tres españoles en una acción de guerra.

Se llama así, acción de guerra, y no atentado terrorista, por mucho que lo anuncie Rubalcaba en vez de Chacón. Se llama acción de guerra, porque es una guerra lo que hay en Afganistán. Una de esas guerras que sirvió a ZP y sus ZPistas para rellenar medio programa electoral improvisado. Como dicta la hipocresía política y el cinismo ZPista, hay guerras aceptables y guerras inaceptables. España sigue en Afganistán, y toda aquella movida intelectualoide, que lo llenaron todo de pegatinas, caen en la cuenta de que la frase de estas pegatinas no estaba completa. Deberían haber escrito “NO A LA GUERRA Excepto las bendecidas por ZP".

© Lucky Tovar

martes, 3 de agosto de 2010

EL DESNATURALIZADO NATURISMO

Anoche vi, en la tele, a una señora defendiendo el nudismo como práctica naturista. Decía que “el naturismo es la comunión total con la naturaleza, desechando todo lo artificial”. Si no lo entendí mal, los naturistas pretenden volver a los valores puros, a las formas de vida basadas en reacciones naturales, alejadas de tabúes y prejuicios. Si es así, supongo que no verán con malos ojos que, si uno entra en una zona nudista, el cuerpo actúe de forma natural, sintiendo como fluyen las reacciones químicas propias de nuestra sexualidad, y dejándose llevar por los consiguientes instintos básicos. Nada más natural.

Pero no. El naturismo del que dicen hacer gala la mayoría de naturistas, es de bolsillo (bonita ironía), de presuntuoso escaparate y oda al esnobismo. Cada vez que surge el debate, más nos damos cuenta de que, toda esa movida modernoide, no es más que un ejercicio de incoherencia ejercida por un puñado de aburridos a quienes no se les ocurre nada mejor que hacer. Ya no recuerdan que la maravillosa ciencia textil nos regaló el sujetador para que las mujeres no sufrieran tanto de la espalda, y los calzoncillos para que no fuéramos por ahí golpeándonos donde más duele.

A mí, personalmente, me da igual que se desnuden en la playa, como si quieren ir en el metro como vinieron al mundo, pero nunca me sentaré donde lo hayan hecho ellos, por una simple cuestión sanitaria. Por muy limpitos que vayan, el cuerpo segrega sustancias que suelen ser absorbidas por la ropa, lo cual hace que la convivencia, en zonas comunes, sea mucho más higiénica. Claro que, puestos a ser naturistas, dejémonos infectar, alimentemos a esos pobres y microscópicos seres vivos que forman parte de la naturaleza. ¡Abajo los antibióticos, viva el despelote natural!

© Lucky Tovar

lunes, 12 de julio de 2010

FÚTBOL 1, PATADAS 0

Cuentan los entendidos, que el flamenco estuvo a punto de desaparecer, tragado por el olvido y blindado por los puristas. Dicen otros entendidos, que lo mismo pasó con el blues, la música celta, y otras raíces musicales. Cuentan, con estupor, que cada folclore moribundo suele renacer en países ajenos. Los franceses y japoneses nos hicieron acordarnos del flamenco, los europeos refrescamos la memoria de los yankis sobre su blues…

Cuentan los expertos, que el estilo de nuestra selección nacional de fútbol sale directamente del Barça, y que este lo heredó de un tal Cruyff, y de la “escuela holandesa”. Parece ser que, una vez más, un país pierde sus raíces en el olvido, y tiene que ser otro país quien se las recuerde.

En este caso, los desmemoriados recibieron muy mal la lección de historia. De hecho, la recibieron a patadas. Que solo faltó que Doña Sofía fuera al baño y el príncipe ese de Holanda le pusiera la zancadilla. Tirando de tópicos nacionales, algo tan delicado como el tulipán, machacó los tobillos, las rodillas y hasta el pecho, de un toro.

Cambian los tiempos, y con ellos, descubrimos la estupidez del tópico. El bravo animal, de afilados cuernos y furia incontenible, se mostró como estilista del deporte rey, haciendo arte de algo tan básico como jugar con un balón. Mientras, la finura de la flor, se defendió a base de patadas, con el beneplácito de un árbitro inglés que no quiso ver la brutalidad de algunas acciones que, más que tarjeta roja, casi merecieron cárcel.

Ahora sí que nuestros futbolistas pueden decir aquello de que el fútbol es así. Es así, tal como le hemos enseñado a una panda de naranjas agrias, que creyeron poder desmoralizarnos con recursos mezquinos, a falta de argumentos futbolísticos. En la final, los nuestros echaron de menos la nobleza de los alemanes, pero también echaron de menos que, entre cuatro colegiados, hubiera, al menos, un árbitro.

España es campeona del mundo de fútbol, y merecen que les dedique "La canción de la semana" (más abajo). Holanda fue el capo de los gansters de la deportividad, y solo merecen el olvido. Orange tenían que ser.


©Lucky Tovar

lunes, 5 de julio de 2010

CINEMA TOMARES. El último de los auténticos

Una cosa es ver cine, y otra muy distinta es ir al cine. Yo me quedo con la segunda. Me quedo con la ceremonia ancestral de asomarse a la ventanita de la taquilla, buscar un buen sitio donde sentarme, esperar la señal de las luces al apagarse… Creo que es la única ocasión en que una luz anuncia algo apagándose, no encendiéndose. Me quedo con la penumbra de la sala, con esa textura de imagen que ningún súper televisor ultramoderno podrá igualar jamás. Me quedo con el olor a palomitas y pipas, con el tenue sonido del proyector cuando estás muy cerca.

Cuando voy al cine, no solo veo la película. Cada vez que me acomodo en mi butaca, vienen a mi mente mis primeras visitas a esta mágica linterna de ilusiones ópticas. Me asaltan recuerdos de cuando volvíamos a casa emulando a Bruce Lee. Recuerdo a Johnny Weissmuller, único y verdadero Tarzán, y a la Brooke Shields de mis primeras fantasías ¡Quién hubiera nadado con ella en aquel lago azul! Cuando voy al cine, solo existe el cine, durante la película y unos minutos después. No hay timbres ni teléfonos, ni zapin… ni falta que le hace. Cuando voy al cine, solo voy al cine.

No suelo alardear de las ventajas de vivir donde vivo, pero hay algo en este pueblo, muy por encima de todo eso que algunos llaman calidad de vida. Renta per cápita, servicios municipales, seguridad, situación geográfica… Todo palidece ante, lo que yo considero, la gran ventaja: tenemos cine de verano. Tenemos ese lugar donde se crea una especie de micro clima, que hace que me olvide de los julios y agostos de este sur tan caluroso. Tenemos ese sitio donde aún puedes recuperar la ocasión de ver lo que, merced a los precios de los multicines, te perdiste en invierno. Tenemos cine bajo las estrellas, y Los Pekenikes sonando mientras espero que comience el show. Tenemos el último reducto de emoción veraniega, que algunos esperamos durante nueve meses.

El cine de verano de mi pueblo, el de Rafalito de toda la vida, es el fruto del amor de una familia por el arte de hacer disfrutar a los demás. El Cinema Tomares es esa fuente de recuerdos que no quiero olvidar, porque me gusta conservar en la memoria el sitio en que creció mi amor por el cine. Me gusta recordar como iba creciendo el largo de mis pantalones, y el de mi barba, mientras desayunaba con diamantes, o atravesaba el cuerpo humano en un viaje alucinante, o me dejaba seducir por la Señora Robinson. Me gusta perderme en el gigantismo de una pantalla que le da significado a la expresión “7º arte”. Pero además, me gusta conocer a la taquillera, y que me pregunte por mis hijos. Me gusta masticar chuchearías que solo mastico en mi cine de verano. Y sí… me gusta el “visite nuestro bar”, y los cortes para cambiar de bobina, y todas esas cosas de las que se queja ese pseudo-intelectualoide barato, que seguro que creció en una de esas grandes urbes donde no saben distinguir entre ver cine e ir al cine.

Muchas veces, querido Rafael, te lo he dicho en persona. Permíteme que lo haga ahora desde esta humilde tribuna, donde derramo mis inquietudes. Muchas gracias, Rafael, por mantener viva esa llama, a pesar de que no es, precisamente, lo que muchos llamarían “rentable”. Mientras unos miden la conveniencia de su trabajo por el rasante del dinero que deje en sus carteras, tú sigues mirando la rentabilidad anímica, el rédito de felicidad propia y ajena, el beneficio de echar un buen rato en el último auténtico cine de verano. Gracias, y que sea por muchos años.


©Lucky Tovar

viernes, 2 de julio de 2010

APARTAMENTOS BLANCOS. BANDERAS NEGRAS

Unos especuladores construyen bloques de apartamentos y hoteles en primera línea de playa ¿Por qué? Pues por que tienen salida. Por que siempre hay un buen puñado de adinerados comodones a quienes les parece ideal tener la playa ahí, a tiro de piedra. Es símbolo de alto lujo para esos esnobs con muchos recursos y poca idea de qué hacer con ellos. Cuanto más cerca del agua está su apartamento, más envidia sentirán sus conocidos, a quienes antes envidiaban ellos. Se trata de una escalada de violencia silenciosa. Una especie de guerra fría del “yo tengo más que tú”.

Pero, antes de seguir cayendo en la obviedad, concluyamos la historia. Los especuladores se llevan la pasta, los ricachones disfrutan de su presunción, y todos contentos. Pero la playa tiene sus propias reacciones. El mar también vive, habla, se manifiesta. El agua se ensucia, los peces mueren y el litoral cambia de color. Todo se contamina y, como consecuencia, ya nadie se puede bañar. Ni los ricos tontos de los apartamentos y hoteles en primera línea de playa, ni los lugareños de toda la vida. Mientras tanto, los especuladores siguen contentos, las construcciones siguen contaminando, los adinerados se bañan en las piscinas del club social, y los lugareños se quejan.

Al principio, todo estaba bien. Las obras daban trabajo, los trabajadores dejaban dinero en los negocios del pueblo, y este crecía. Al final, los compradores esnobs se cansan del lugar y venden sus apartamentos, a precios asequibles, a gente más de clase media, que no esperaban encontrarse con banderas negras en la playa. Todos terminan yéndose. El pequeño pueblo costero pierde su principal fuente de ingresos, con el que ya contaba antes de que llegaran los especuladores.

En reuniones sociales, de esas que tanto les gusta a los estirados con más pasta que materia gris, Mari Puky le cuenta a Chuluka lo bien que estaba esa playa al principio…
–Pero se puso súper asquerosa ¿Sabes? O sea, que ya no podíamos ni bañarnos.
La cosa tendría su gracia, si no fuera porque la mayoría de seres humanos no sabemos escuchar la voz del verdadero damnificado. Solo sabemos ver el telediario:

–Record de banderas negras en las playas españolas. Y ahora, información sobre el Mundial.


© Lucky Tovar